domingo, 8 de mayo de 2011

UDERHUMBUCK-El humanoide come bebés I


Hay un hombre ahí fuera.

Ten cuidado

Ten cuidado

Te puede comer

Ten cuidado

Corre por el bosque y se esconde entre los arbustos. Ve a la señorita que pasa despreocupada junto a un cochecito azul. Le gusta el azul. Con la nariz respingada y cabellos dorados se pasea, se pasea junto a su crío; junto a su delicioso, comestible, carnoso y grasiento bebé. Quien adivinaría su destino.

Las hojas de otoño crujían bajo sus botas negras conforme se acercaba a aquella dama. No le haría nada. Solo tomaría prestado el bulto debajo de sus brazos para jamás entregarlo. El aire logra mover todo a su alrededor y el ambiente se pone tenso. No los acompaña la presencia del sol, no tienen a nadie como testigo. Una escena perfecta para un crimen sin planificación. Se enfada, ella comienza a entonar una melosa canción que tanto detesta. Mastica las palabras dejando al descubierto su horrorosa voz que carraspea contra su garganta a la vez que empuja el cochecito hacia un lado y presta atención a la especialidad de hoy.

Los ojos amarillos del señor con trompa que parece aspirar se entornan con cada paso que da, pasa su lengua sobre sus secos labios. Soba sus manos en sus piernas y aspira la contaminación una vez más. Vacío por dentro y cubierto por fuera se acerca cada vez más hacia la mujer; quien voltea soltando un grito y a su crío también.

Respira con la trompa tapada en la mayoría por mucosa sucia. Ella se mueve intensamente entre sus brazos y mordiendo sus guantes de goma cubiertos con sangre. Lo patea tratando de soltarse; cuando siente esos dedos de goma apretujar sus ojos. Entran cada vez más, pierde la vista y siente un dolor punzante propio del infierno. Las venas de sus ojos explotan haciéndole soltar un grito horroroso acompañado de varias maldiciones. La sombrilla de su mente, los espejos de sus oídos desaparecieron. Ahora no podrá ver a nadie. Ella ya no tiene ojos. Suelta a aquella mujer que gatea por todos lados buscando salida. El humanoide con trompa se dirige a la persona tan pequeñita con el cráneo roto y sangre  a todo su alrededor. Está sucio. Con las manos ensangrentadas de igual modo coge su cabecita y la gira, haciendo fricción entre sus huesos del cuello tan pequeño que posee. Disfruta moviéndola como si de un trompo tratase. Ahora el cuerpo está al lado de la cabeza. Pega una extremidad a su boca hambrienta y la muerde disfrutando el sabor, la textura y el olor del mismo.


Nada mejor que un cuerpo virgen, inocente y fresco para devorar

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